f t g m
  • El espacio, todo un infinito lugar repleto de misterios

  • Cada vez la tecnologia está más entre nosotros

  • Muchos misterios de nuestra historia aun siguen sin resolverse

  • Bienvenidos a Sector 8

Copyright 2017 - Siguenos!!!

La ciencia quiere alargar tu vida... porque es más barato



¿Sabe cuál es el principal factor de riesgo para sufrir cáncer? No, no es el tabaco. ¿Y para las enfermedades cardiovasculares? Se equivoca: ni la dieta ni la falta de ejercicio. ¿Y de los problemas cognitivos? El alcohol no es la respuesta. No. El factor de riesgo común y más predictivo para todas ellas es el mismo: hacerse viejo. Pero cuidado, no vaya a pensar que la vejez es lo mismo que la edad. El envejecimiento es un proceso biológico del que sabemos relativamente poco y de cuyo desciframiento dependen, en buena medida, la viabilidad de nuestro modelo social y el futuro de nuestros sistemas de pensiones y salud.

Que «la edad cronológica es diferente de la fisiológica lo sabemos desde hace tiempo», dice Felipe Sierra, quien lidera la división de Biología del Envejecimiento en el Instituto del Envejecimiento de EEUU. «Todos conocemos personas de 70 años que tienen mucha actividad, van al gimnasio. En un estudio reciente tomaron personas de 38 años en Nueva Zelanda y les midieron la edad fisiológica. Los resultados variaron de los 25 a los 55 años. Depende de la genética, del estilo de vida: cuanto y cómo comes, qué actividad física tienes, etc.», prosigue Sierra.

Sin embargo, el interrogante científico es si podremos alguna vez desarrollar fármacos que, en una pastilla, encapsulen los beneficios de dieta, actividad, mentalidad y costumbres ortodoxas. Lo que nos jugamos en ello va mucho más allá de la obsesión contemporánea por mantenerse joven y vigoroso. La sostenibilidad de las ya frágiles estructuras sociales y productivas está en jaque.

Según la Organización Mundial de la Salud, debido al aumento de la esperanza de vida y a la disminución de la tasa de fecundidad la proporción de personas mayores de 60 años está aumentando más rápidamente que cualquier otro grupo de edad en casi todos los países. Entre 2015 y 2050, la proporción de la población mundial con más de 60 años de edad pasará de 900 millones hasta 2.000 millones, lo que representa un aumento del 12% al 22%.

Esto no tendría por qué ser sino una buena noticia... si no fuera por un problema básico de la biología que, hasta hace poco, apenas comprendíamos: «El coste de morir en el último año de vida es tres veces mayor a los 80 que a los 100. La persona que muere a los 80 muere de las enfermedades que todos conocemos -cáncer, cardiovascular, etc.- pero el de los 100, está en buen estado de salud hasta que de repente se cae y en dos semanas está muerto. El coste es muy bajo», dice Sierra. Morir temprano sale caro, mientras que hacerlo mucho más tarde, sale barato. Cada vez más personas llegan a viejas, pero no a tan viejas como nos convendría.

La respuesta de la ciencia a este órdago de la modernidad es la gerociencia y el estudio del health span un término que nos explica el doctor Nir Barzilai, director del Instituto de Investigación del Envejecimiento del Albert Einstein College of Medicine de Nueva York: «Los tipos del anti-aging suelen ser charlatanes que te venderán remedios basados en nada y si te mueres, no los denunciarás. Los delhealth span trabajamos con la biología y la clínica». Esta palabra -health span- es uno de los términos más esenciales para resolver el rompecabezas del envejecimiento ineluctable de la población de los países ricos. Así como en inglés existe el término life span, que significa esperanza de vida o duración de alguien o algo; health span es un inteligente giro al término que denota no tanto la duración total -en años, meses o días- de una vida, sino el tiempo que se mantiene con salud.

Barzilai lidera uno de los estudios científicos más improbables que uno pudiera imaginar. Bajo las siglas TAME -que en inglés es domesticar- los científicos están probando poco menos que un elixir de la juventud: la metformina. Esta molécula promete retrasar el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes de tipo 2, el declive cognitivo y, finalmente, la muerte. Tras leer esta lista no sería raro revisar la declaración que éste mismo científico hacía unas líneas más arriba ante la sospecha de que tal vez él mismo sea uno de esos charlatanes contra los que nos advierte. Pero no, nada de eso.

La metformina es una vieja conocida de la medicina, se sintetizó en los años 20 del siglo pasado mientras se estudiaban los compuestos con efectos antidiabéticos de una planta largamente usada contra esta condición en la medicina tradicional, tanto asiática como europea, llamada Galega officinalis. Desde los 90 se usa como una de las principales armas contra la diabetes en Europa y EEUU.

En estudios con animales de laboratorio se ha demostrado su efecto contra el envejecimiento ampliamente, también extiende la vida de gusanos de laboratorio, lo que sugiere a los científicos que el mecanismo por el que logra este efecto debe ser esencial a buena parte de los animales y probablemente funcione en las personas. Demostrar esto es el objetivo del estudio TAME.

Si algo así funcionara, el beneficio para muchas vidas -y muchas arcas nacionales- sería tremendo. En un artículo publicado en Health Affairs, unos científicos argumentaban que retrasar en 2,2 años el envejecimiento en EEUU podría ahorrar «aproximadamente 7.100 millones de euros en gastos sanitarios en los próximos 50 años».

'ELIXIRES'

En el peor de los casos, en el departamento de elixires de la juventud o, al menos, del envejecimiento tardío, tenemos más candidatos a la altura de la metformina. «Hay una docena de compuestos farmacológicos [que funcionan]», dice Sierra, «la acarbosa se usa para tratar diabetes en Asia, en lugar de la metformina, y tiene una buena historia de seguridad [...] La aspirina tiene un poco de efecto [pero] lo que tuvo un gran impacto fue la rapamicina, que se usa en casos de transplantes de órganos. Aún no conocemos sus efectos secundarios en personas sanas ni a diferentes dosis».

El problema con algunos de estos compuestos son estos efectos secundariosque, en el caso de la rapamicina incluyen cataratas, desequilibrio de glucosa y atrofia testicular, al menos en ratones, precisa Sierra. Pero esto no debe desanimarnos, ya que, según su opinión, casi ninguno de los medicamentos que se pueden comprar hoy en la farmacia fueron un hit a la primera. En su mayoría lo que compras pertenece a una tercera o cuarta generación de investigación sobre una molécula que resultó prometedora.

Lo curioso es que esta disciplina científica se enfrenta a un contratiempo irónico:un tratamiento preventivo que reduzca el gasto farmacéutico es muy poco atractivo para la industria que podría desarrollarlo. Al menos hasta que las autoridades reguladoras no reconozcan al envejecimiento como una condición a prevenir o tratar. El objetivo de TAME es demostrar que esa prevención es posible y buena para las autoridades sanitarias y que éstas incentiven a las farmacéuticas. Rudolf Virchow dijo que «la medicina es una ciencia social y la política no es sino medicina a una escala mayor». Los médicos y los científicos ya están haciendo su trabajo, ahora sólo nos queda esperar que estemos a su altura a esa «escala mayor».

Fuente: elmundo.es

Escribir un comentario

Comenten con respeto para que se respeten sus comentarios.


Código de seguridad
Refescar

Search